
Hoy me gustaría dedicar esta entrada a la última superviviente del Titanic, que a los 97 años de edad, ha fallecido este domingo.
Esta mujer, llamada Millvina Dean tenía solo nueve semanas cuando el trasatlántico naufragó tras chocar contra un iceberg en las aguas del Océano Atlántico. Era el 15 de abril de 1912, y el Titanic, uno de los barcos más lujosos de la época, estaba cubriendo su trayecto inaugural, con origen en el puerto de Southampton y destino final en Nueva York. En el naufragio murieron más de 1.500 personas, debido en gran parte a la ausencia de botes salvavidas preparados para la evacuación masiva. Esta última superviviente, debido a su corta edad no pudo guardar recuerdos de la tragedia.
Millvina viajaba en un camarote de tercera clase. La clase de Dean y sus dos hermanos también sobrevivieron para contarlo, pero su padre no lo consiguió.
Pese a su total ausencia de recuerdos, siempre mantuvo que el accidente le condicionó la vida, porque su destino era criarse en los Estados Unidos y no volver a Reino Unido, como consecuencia del trágico accidente.
A pesar de lo que pudiera parecer por sus declaraciones, ella nunca se cansó de contar la historia, ya que le gustaba y jamás se hartó de ello.
Esta mujer, llamada Millvina Dean tenía solo nueve semanas cuando el trasatlántico naufragó tras chocar contra un iceberg en las aguas del Océano Atlántico. Era el 15 de abril de 1912, y el Titanic, uno de los barcos más lujosos de la época, estaba cubriendo su trayecto inaugural, con origen en el puerto de Southampton y destino final en Nueva York. En el naufragio murieron más de 1.500 personas, debido en gran parte a la ausencia de botes salvavidas preparados para la evacuación masiva. Esta última superviviente, debido a su corta edad no pudo guardar recuerdos de la tragedia.
Millvina viajaba en un camarote de tercera clase. La clase de Dean y sus dos hermanos también sobrevivieron para contarlo, pero su padre no lo consiguió.
Pese a su total ausencia de recuerdos, siempre mantuvo que el accidente le condicionó la vida, porque su destino era criarse en los Estados Unidos y no volver a Reino Unido, como consecuencia del trágico accidente.
A pesar de lo que pudiera parecer por sus declaraciones, ella nunca se cansó de contar la historia, ya que le gustaba y jamás se hartó de ello.
